Conocí a Eli Olvera hace unos ayeres, por allá del 2018.
Las dos acudimos a una reunión que se convocó en las instalaciones de Maxei, en la colonia Vista Alegre, para planificar acciones en torno a la inminente alza a la tarifa del transporte público.
En ese momento no se había confirmado el aumento del pasaje, pero era un secreto a voces en algunos sectores, y la alerta se había encendido, no sólo en el activismo sino en la academia.
De hecho, quien me invitó a la reunión fue mi amiga M, docente en una universidad privada de la ciudad de Querétaro, y fue con ella con quien llegué a la reunión.
En ese momento, para mí, Eli era sólo una asistente más. Recuerdo que compartió su preocupación por el costo, pero también por el servicio, los horarios y sobre todo, por la inseguridad que prevalecía al moverse por la ciudad en Transporte Público, sobre todo, siendo mujer.
Más allá de ello, no llamó mi atención.
De esa reunión salió un pliego petitorio en el que exigíamos que no se incrementará la tarifa del transporte y que se mejorarán las condiciones del transporte público.
También se definió fecha y hora de una protesta en la Alameda, que no recuerdo cuando fue, pero que estuvo bastante concurrida y culminó con una marcha hasta la Plaza de Armas para entregar el pliego petitorio en la Casa de la Corregidora.
No íbamos preparados para ello, pues la decisión se tomó ahí mismo, así que tomamos una de las copias que habíamos impreso en tamaño doble carta para su difusión, y se indicó a los que querían respaldar las peticiones que firmaran en la parte de atrás.
En Oficialía de Partes de Palacio de Gobierno se negaron a recibirla pues no había nadie señalado para dar seguimiento a la petición.
El silencio se hizo, y con toda la razón del mundo: una cosa es protestar y firmar en masa, pero ¿hacerse responsable del seguimiento? ¿dejar tu nombre y tus datos impresos en una exigencia ciudadana en una ciudad como Querétaro donde la censura y la represión son el pan nuestro de cada día? Eso ya son palabras mayores.
La que dio el paso al frente fue Eli. Puso su nombre completo, su correo y su teléfono, y se comprometió a dar seguimiento semanalmente al oficio hasta que nos dieran una respuesta.

Fue la primera vez que realmente la vi. Su acto me pareció valeroso. En esa época yo aún no era experta en oficiología ni burocracia gubernamental, aún creía que sentarse en largas sesiones de terapia con las autoridades servía de algo, y me contentaba con acudir a cualquier mesa de trabajo o actividad de participación ciudadana que mi tiempo y mis recursos me permitieran.
Me acerqué a ella y le ofrecí acompañarla cuando acudiera a las instalaciones del entonces Instituto Queretano de Transporte (IQT), hoy Agencia de Movilidad del estado de Querétaro (AMEQ), a dar seguimiento a la solicitud.
Así comenzó nuestra amistad: pasamos al menos una hora a la semana, durante un buen periodo de tiempo, sentadas en la recepción del IQT esperando una respuesta que nunca llegó.
Lo que si llegó fue una sororidad que sigue a la fecha.
Ahí, sentada con ella, compartiendo nuestras preocupaciones y vivencias, me enteré del problema de los macro medidores en los condominios, del riesgo de despojo que enfrentan los ejidatarios, y de las problemáticas que se vive en la zona rural de la ciudad de Querétaro, que, por cierto, entonces ni sabía que existía.
Ella a su vez, se enteró de los problemas que enfrentamos los ciclistas, de que el Centro Histórico no es inmune a la inseguridad que existe en las colonias queretanas, y de lo difícil que es desplazarse con niños pequeños en una ciudad hostil.
Desde entonces no nos dejamos ir, vamos, ni siquiera cuando me enteré de que era miembro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y de que era orgullosamente #AMLover, menguó mi aprecio por ella.
Fundamos el Colectivo Ehya en 2021, pero más allá de ello, en estos ocho años, hemos compartido trincheras sociales en tantas ocasiones que sería difícil enlistarlas.
Cuando en el 2022 asumió el cargo de secretaria de Prensa y Propaganda del Comité Estatal de Morena en Querétaro, en el Colectivo tomamos la decisión de que la colaboración de Eli se mantuviera menos visible, pero lo hicimos para evitar que los proyectos que realizamos se partidizaran, no porque creyéramos que su calidad de ciudadana era menor por tener un puesto en un partido político.
Vale la pena destacar que no importa lo que hiciéramos, ciertos actores insistieron en marcar al Colectivo como afín a Morena, en su intento por desacreditar una lucha meramente ciudadana.
Me gustaría retomar una parte del comunicado que desde Ehya emitimos cuando se hizo público el nombramiento de Eli:
“…la ciudadanía es participación y aplaudimos que los ciudadanos ejerzan su derecho a ser partícipe de la vida pública del país en la trinchera que elijan”.
Esa idea sigue vigente, y si la retomo es porque, recientemente, la presencia de Eli en una manifestación ciudadana derivó en partidizar una demanda justa.
La nota replicada por los medios fue que Morena, a través de Eli, estaba incitando al desorden social para crear mala imagen de Querétaro.
Las razones reales de la manifestación que terminó en el cierre de la carretera a Tlacote, que incluían varios muertos viales, la mala planificación urbana, y la dispersión descontrolada de la ciudad, pasaron a segundo plano.
Posterior a la marcha, algunos medios y ciertos actores políticos, se han volcado en difundir que una funcionaria de un partido político cerró, ella sola, una carretera federal.
Otras voces incluso se han atrevido a asegurar que por ser funcionaria en un Partido Político, Eli no tiene derecho a ser partícipe de protestas ciudadanas como si por el simple hecho de ser parte de una agrupación política perdiera su calidad de ciudadana.
No puedo menos que sentir lástima y tristeza por el nivel de análisis de esos actores que despojan así de fácil de sus derechos políticos a una ciudadana por mera fobia política.
Me tomo la libertad de copiar un fragmento del artículo 35 de nuestra mancillada Constitución, que reza así:
Son derechos de la ciudadanía: (…) III. Asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país…
Ya sé que para algún sector de la población “las leyes se hicieron para romperse”, pero yo, realmente creo, que hay algunas leyes, como esta, que vale la pena defender…
…y para defender causas justas, pocos como Eli Olvera…